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1 de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida. Si conoces tu cuerpo, en este caso tus senos, cómo los sientes, cómo se ven normalmente, y ves cualquier anomalía, no dudes en solicitar una cita con tu especialista. Te explicamos algunos de los signos más frecuentes:

  • Dolores en el seno o en el pezón al palparlo
  • Si alguna de las mamas ha cambiado de tamaño o el contorno es diferente
  • Si al levantar los brazos sientes una movilidad reducida en alguna de las mamas
  • Secreción de sangre repentina del pezón o de leche no materna
  • Descamación o enrojecimiento de la piel de alguna de las mamas
  • Palpación de un bultito o nódulo en alguna de las mamas. Es importante palpar ambas y ver si existen diferencias

¿Cuáles son las pruebas para su diagnóstico?

  • En primer lugar un análisis de sangre y orina para ver el estado de las células en sangre y determinar los marcadores tumorales
  • Una mamografía, la prueba más eficaz para determinar si efectivamente estamos ante un caso de cáncer de mama

Es importante reseñar que en algunas ocasiones todos estos síntomas no tienen por qué estar asociados a un cáncer de mama, por lo que, se recomienda mantener la calma y acudir a un especialista que certifique el porqué de las dolencias o de los signos anormales en los senos.

Cuanto antes se diagnostique, antes se podrá realizar un tratamiento adecuado. Los avances en el diagnóstico, control, técnicas quirúrgicas y tratamientos han conseguido que la supervivencia global a los 5 años del diagnóstico sea de un 83%, según estudios realizados. Otros artículos sostienen que el cáncer de mama alcanza tasas del 90% de supervivencia después de tres décadas de investigación.

Estilo de vida

Nuestros hábitos y nuestro estilo de vida pueden ser fundamentales a la hora de prevenir un cáncer de mama. El consumo de bebidas alcohólicas está directamente relacionado con el aumento de riesgo de esta enfermedad, así como el sobrepeso o la obesidad. Por contraposición, un estilo de vida saludable, realizar ejercicio de forma habitual y una alimentación adecuada resultan capitales a la hora de reducir los factores de riesgo del cáncer de mama.

Cáncer de mama y su repercusión psicológica

Hablar de cáncer de mama es hablar de una enfermedad compleja tanto física como psicológicamente. Afrontar los muchos retos que supone su diagnóstico, como los tratamientos prolongados e intentar combinar la recuperación con la familia y los compromisos de trabajo, puede tener una repercusión significativamente negativa en las mujeres. Problemas como la depresión y la ansiedad pueden ser el resultado de la angustia a causa del diagnóstico, el temor a una enfermedad considerada potencialmente mortal.

La cirugía de mama puede repercutir psicológicamente en la imagen corporal y en la sexualidad de una mujer. Efectos secundarios como náuseas y vómitos, caída del cabello, fatiga o linfedema además de los síntomas asociados con la menopausia inducida por el tratamiento (sofoco de calor e inestabilidad emocional), son precisamente, algunas de las consecuencias físicas más frecuentes relacionadas con los tratamientos de cáncer de mama.

Para la mujer, por lo tanto, el cáncer de mama no es sólo un problema médico, sino que también es un problema que tiene una incidencia psicológica, emocional y social grave. El tratamiento eficaz requiere un enfoque profesional multidisciplinar y holístico.